Yo leo, tú lees, él lee...
Esto de los blogs tiene su adicción. Anoche estuve "cocteleando" por muchos de l@s amig@s de l@s amig@s de otr@s que tenían agregados en sus propios blogs (¿pero me habéis entendido? XD). Llegué a algunos variopintos: un blog reacio al PP, otro que relataba experiencias depresivas, uno sobre cuestiones de pura física -no tardé en abandonarlo por motivos obvios -, hasta que finalmente (lamento no recordar el link) aparecí casi sin querer en un blog que relataba y, muy bien, literatura erótica.
Mi primera reacción fue de asombro, quizá más bien de sonrisa. Hacía ya algún tiempo que no leía algo que no fuera el Marca. Así que me encontré leyendo en voz bajita, casi susurrando unas 60 líneas. A medida que avanzaba en la lectura, mi gesto se transformaba y entusiasmaba al mismo tiempo. La redacción era dinámica, ágil, pero sobretodo brutalmente descriptiva. Por supuesto, me trasladó por completo al momento, al lugar donde ocurrían los hechos. Sentí caricias, roces, besos, olores y todo lo que iba relatando sucedía delante de mis ojos. Sin querer, el protagonista me había cedido su sitio en la obra. No me importaba saber el sexo del personaje al que había abducido. Únicamente sabía que todo aquello me gustaba. Sin esperarlo, finalizó el texto. ¡Ni me había percatado! La primera reacción fue de furia. Si hubiera tenido el teléfono del autor/a, lo/la hubiera llamado. ¡Necesitaba que la narración continuara, mi cuerpo, mi mente exigían más! Quizá era la nocturnidad -que no alevosía-, quizá el afán de suplantar a alguien en circunstancias "distintas" a las que nos suceden habitualmente, o quizá quién escribió el texto es realmente un genuino descendiente de los grandes literatos.
