Melancolía a raudales en el día de hoy...
El principal problema del mundo, a mi modesto entender, son las personas. Hoy hablaba con una compañera de trabajo -técnica de integración social- si la mala persona nace o se hace. Supongo que es una cuestión con respuestas varias según quién te conteste. Ya no son los sistemas, los nacionalismos, las banderas, las razas u otras historias o cuestiones las que preocupan. Son las personas, su tolerancia. La mayor parte del personal se deja llevar, se posiciona a las mínimas de cambio con aquello que el diario, TV o página web del día otorga más repercusión. Se entrega en brazos del extremismo fiero, importándole poco el lado del brazo elegido. Cualquier excusa significativa para hacer daño, para abrazarse al lado oscuro de la vida, para sencillamente matar, me produce arcadas. Cuando somos pequeños, desconocemos la significación real del bien o del mal. Cuando crecemos, nos muestran el camino que nos conduce a cada uno de los senderos. Todo el mundo debería elegir el que nos lleva a la paz, a la relajación y sentido común. Al menos los que maduran, aunque igual no resulta un problema de madurez, sino de de conciencia. O quizá es que el mundo esta lleno de hijos de puta de gente que no entiende ni comprende el significado de palabras como respeto, educación o sencillamente transigencia.
Pd El post va dedicado a aquellas personas que son asesinadas todos los días, sean por temas políticos, de violencia de género o demás brutalidades sin sentido de este nuestro mundo.
Esto de los blogs tiene su adicción. Anoche estuve "cocteleando" por muchos de l@s amig@s de l@s amig@s de otr@s que tenían agregados en sus propios blogs (¿pero me habéis entendido? XD). Llegué a algunos variopintos: un blog reacio al PP, otro que relataba experiencias depresivas, uno sobre cuestiones de pura física -no tardé en abandonarlo por motivos obvios -, hasta que finalmente (lamento no recordar el link) aparecí casi sin querer en un blog que relataba y, muy bien, literatura erótica.
Mi primera reacción fue de asombro, quizá más bien de sonrisa. Hacía ya algún tiempo que no leía algo que no fuera el Marca. Así que me encontré leyendo en voz bajita, casi susurrando unas 60 líneas. A medida que avanzaba en la lectura, mi gesto se transformaba y entusiasmaba al mismo tiempo. La redacción era dinámica, ágil, pero sobretodo brutalmente descriptiva. Por supuesto, me trasladó por completo al momento, al lugar donde ocurrían los hechos. Sentí caricias, roces, besos, olores y todo lo que iba relatando sucedía delante de mis ojos. Sin querer, el protagonista me había cedido su sitio en la obra. No me importaba saber el sexo del personaje al que había abducido. Únicamente sabía que todo aquello me gustaba. Sin esperarlo, finalizó el texto. ¡Ni me había percatado! La primera reacción fue de furia. Si hubiera tenido el teléfono del autor/a, lo/la hubiera llamado. ¡Necesitaba que la narración continuara, mi cuerpo, mi mente exigían más! Quizá era la nocturnidad -que no alevosía-, quizá el afán de suplantar a alguien en circunstancias "distintas" a las que nos suceden habitualmente, o quizá quién escribió el texto es realmente un genuino descendiente de los grandes literatos.
Tal día como hoy, hace 32 años, nacía yo mismo. Y no era un renacer, que yo recuerde. 8 días después de la muerte del Caudillo (si, aquel que firmaba sentencias de muerte mientras almorzaba unas magdalenas con un tazón de leche), veía la luz un personaje de esos peculiares, que no dejan indiferente a nadie -véase modestia en wikipedia-, ni para lo bueno ni tampoco para lo malo. El 28 de noviembre mi madre sufría lo indecible: parir a un cabezón como yo no debe ser tarea fácil. Mi padre se confundía con un manojo de nervios y mi hermano, como nació 4 años más tarde, pues no pudo estar, cosa obvia por otro lado. Así que ale. Otro enano al mundo y a bregar en la lucha diaria de educar a un mocosete. No les fue del todo mal. O eso creo. No me da más tiempo de escribir ahora mismo. Lo mismo sigo luego. O no.
La edad no perdona. Eso es algo incuestionable; te puedes cuidar, practicando algún que otro deporte, vigilando aquello que ingieres, evitando azúcares, sales y demás. Son muchas las opciones que puedes habilitar en tu apretada agenda para optimizar tu rendimiento de cara a los próximos años. Todo eso roza la perfección en cuanto a planificación. Sucede que hay cosas que no puedes prever, ni tan siquiera plantear, porque vienen con un problema de base debajo del brazo: son las lagunas. Más de uno se reirá, sobre todo porque ya empiezan a conocerme lo suficientemente bien y se aferrarán a la idea de que son bobadas mías. No es cierto. Uno alardea de sentirse preparado en casi todos los campos de la vida y, como mandan los cánones, las carencias nos devuelven al inframundo del desconocimiento genérico. Puedo mejorar mi resistencia física en los test course navette, afinar mi muñeca para perfeccionar el lanzamiento de triples y ser aún más infalible desde los 6.25 m (XD), o rodar a medio galope con mi vieja bici sin reventarme las rodillas si me lo tomo con filosofía. Pero las lagunas de contenido, la incapacidad de proyectar algo abstracto en mi mente, las disociaciones y enormes confusiones en un tanto por ciento elevado de mi día a día, son actualmente insuperables, infranqueables.
Uno no puede responder, ni tan siquiera escuchar cosas de las que apenas conoce un ápice. Pero lo peor, si cabe, es creer que de lo que se está hablando se sabe mucho y acabar humillado en la solemne tristeza por acertar a comprender que no tienes ni puta idea. Quizá, sólo nos queda escribir posts, comentar entre cigarros (véase davidsg.blogspot.com ) trivialidades estúpidas, semi-chistes sobre diarios deportivos, afianzándonos en la certeza de que, a lo sumo, podrías participar en La ruleta de la fortuna, véase el ahorcado de toda la vida, jugado desde la niñez, dónde las lagunas sólo representaban un mero charco de agua, residencia de nuestro invisible monstruo del lago Ness.
PD ¿Soluciones? Menos 360, más books de toda la vida y gozar de la compañía de aquellos que te miman, aunque no recuerdes las dichosas capas OSI.
Dos más dos igual a cinco. Si, si, como lo leéis. Después de estar toda la vida sumando 4, incluso antes de saber, ahora resulta que no. Que nos sale cinco (no, no haremos el asombroso pareado XD). Hasta séptimo de la antigua E.G.B. todo bien, 2+2 igual a 4. Pero nada; resultó que el profesor de matemáticas de octavo, Sr. Ángel, decide que no. Que ahora son 5: que si integrales, derivadas, infinito más google elevado a 2 y cientos de miles de fórmulas que seguramente tienen su cometido -jamás he sido capaz de acercarme a pronunciar algunas de ellas- ya no obtienen como resultado 4. ¿Será una laguna mental? Seguramente si, como rezaría mi sensei. Será que a mi me hicieron más bien limitadito y, venerando el concurso 1,2,3, hasta aquí puedo leer. No es que me moleste, que también. Atolondrado como si bajasen marcianitos verdes de saturno, se plantaran en el carrefour, le preguntaran con la boca llena de polvorones al encargado: "¿En que pasillo están esas estupendas cremas desmaquilladoras?. Vamos, que estos temas me quedan como fuera de 9 órbitas. Sumar, restar, dividir y multiplicar aún. Ya raíces cuadradas, polinomios, no se que binomios, poligamias y demás notaba que pertenecían al elenco de navíos sin rumbo, unidos al desespero, que mi cerebro comentaba:"no, tio, no... estas cositas raras no esperes comprenderlas...". Y así fue. Es hablar de derivadas y aparecen en tu mente esos 8 productos pertenecientes a la mal o bien llamada rama X (más bien a XXX); integrales, te suenan, si.. y piensas, ya están aquí los nuevos productos para controlar peso del único que lo consigue (Biocentury, si). Y así con el resto de fórmulas del mundo mundial.
Al final, te dan ganas de explotar y gritar desmesuradamente: "¡Qué alguien me confirme realmente alguna cosa, joder!
PD ¿Los versos acrósticos, son realmente acrósticos o se llaman así porque alguien no les hizo daño y no generaron costra?
Siempre ha sido positivo permanecer cerca de aquellas personas que te brindan su amistad, que gritan a los cuatro vientos que formas parte de su vida, que eres importante en su quehacer diario y que sin tu presencia el vacio hace acto de presencia. Nos encanta que regalen a nuestros oidos con esos y otros adjetivos, alabanzas y demás. Pero, ¿en qué consiste realmente el concepto de amistad?
La amistad es un arma de doble filo. Suena a necesaria; una persona sin amistades genera mala imagen, se le apoda solitaria, asocial, rara. "Así será que no tiene a nadie, no tiene amigos...". Es curioso. En la sociedad actual, propensa al individualismo, a esconderse detrás de un teclado y un ratón para expresarse, se sigue otorgando al término amistad un valor que, actualmente, no es el justo. Yo, a mis amigos, los puedo contar con los dedos de una mano... Es una de las típicas frases que conciernen al vocablo amistad. Es como si jugara a dos bandas; queremos ser el mejor amigo de los demás, sin embargo, nuestros amigos los podemos contar con apenas cinco falanges...
No encuentro el camino exacto para explicar la sensación exacta sobre la amistad. Varía en el día, en la hora, quizás escapa a mi entendimiento. Sólo se que en ocasiones me da miedo. Suele esconderse detrás de máscaras, de gente que no va de frente, de personas que se atribuyen méritos que no lo son y que aprovechan ausencias para colgarse medallas. Son matices como espinas, como puñales que atraviesan tu espalda cuando pensabas que llegaban abrazos.

Como casi siempre, o como nunca, este blog se queda siempre a medias. Como casi todo o como casi nada. Esa disparidad de realizar y no finalizar absolutamente nothing. Siempre hay una excusa, una variable X o Y que impide que el cometido se lleve a cabo. Siempre un problema, una necesidad externa que subordina lo actual al más tarde. Algo que limita el presente para alejarlo en el futuro. Y ocurre como un logaritmo que tiende a infinito. Inquietudes, ambiciones, esperanzas. Inicio y final, pero sin llegar a finiquitarse. Como una pausa, como un pisar embrague para frenar en la cola de un peaje, en una retención. Es el fenómeno de la distracción por antonomasia la que relaja la mente, adormeciéndola, hasta variarle la dirección hacia otra cosa distinta. Y de ahi, a otra historia. Como ahora, como antes, como después. Así que, como vulgarmente se dice, a otra cosa, mariposa.
